Luz Para Los Enfermos - REMEDIO 3
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¡Oh enfermo impaciente! El hecho que aquellos que han venido a este mundo continuamente partieron, que el ser humano joven envejezca y que continuamente su vida se desarrolle entre la desolación y la muerte, da testimonio que no ha venido a este mundo para divertirse y recibir placeres. Además, aunque el ser humano es el más perfecto, el más elevado de los seres creados y el mejor dotado en lo que respecta a facultades y habilidades, por pensar en los placeres del pasado y en los dolores del futuro transcurre su vida con aflicciones y problemas viviendo en condiciones más bajas que los animales. Esto significa que el género humano no ha venido a este mundo para tener una vida fácil y placentera. Sino, que por poseer tan vasto capital vino a trabajar y a hacer negocios para la vida eterna y duradera. La vida es el capital otorgado al ser humano. Si no hubiera existido la enfermedad, la buena salud y el bienestar habrían provocado una enorme negligencia que lo harían olvidar del Más Allá porque mostrarían al mundo terrenal como placentero. No quieren pensar en la muerte ni en la tumba, gastan el capital de sus vidas en cosas insignificantes. Mientras que repentinamente la enfermedad les abre los ojos, le dice al cuerpo: “no eres inmortal ni puedes hacer lo que quieres. Tienes un deber. Renuncia a tu orgullo y piensa en Aquel que es tu creador. Comprende que irás a la tumba, entonces prepárate para ese momento”. Desde este punto de vista, la enfermedad es una llamada de atención y un consejero que nunca engaña. Cuando nos enfermamos no deberíamos quejarnos sino estar agradecidos. Y si la enfermedad empeora, deberíamos suplicar a Allah para tener paciencia para sobrellevarla.