La oración (salat) es el encuentro diario del creyente con el Señor del universo, cinco veces al día.
Es el resumen y la esencia de todos los actos de adoración. En la oración, la persona deja atrás las preocupaciones de este mundo y se presenta ante Allah. Es un viaje espiritual que eleva el corazón y lo acerca a su Creador.
La oración es un viaje que trasciende el tiempo y el espacio.
Cada uno de sus movimientos —estar de pie (qiyam), inclinarse (ruku’) y prosternarse (suyud)— simboliza la adoración que toda la creación ofrece a Allah. De este modo, quien ora comparece ante su Señor como representante de toda la creación.
La prosternación (suyud) es el momento en que el ser humano reconoce con mayor profundidad su propia debilidad y dependencia de Allah. Y, precisamente por ello, es también el instante en que se encuentra más cerca de Él. Al dejar de lado el orgullo y el ego, el corazón experimenta una profunda paz y una cercanía especial con su Creador.

Antes de la oración
- Realizar la ablución / alcanzar la pureza espiritual
- Limpieza de la vestimenta y del lugar de oración
- Cubrir las partes del cuerpo que deben estar cubiertas
- Orientarse hacia la Qibla (la Kaaba)
- Llegada del momento de la oración
- Formular la intención para la oración específica que se va a realizar
Al comenzar la oración
- Pronunciar el takbir inicial (Allahu Akbar)
- Permanecer de pie (qiyam)
- Recitar una surah del Corán, [específicamente] Al-Fatiha (qira’at)
- Inclinarse y glorificar a Dios (ruku)
- Postrarse y glorificar a Dios (sajdah)
- La postura sentada final (tahiyyat)

